El atraso de Galicia en el nivel de lectura en España .
sábado, 19 de julio de 2008 16:19
Un informe del gremio de editores sostiene que los peores índices de lectura se dan entre personas mayores.- España es uno de los países de Europa con niveles de lectura más bajos .
El director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE,) Antonio María Avila, ha asegurado hoy que España tiene un "atraso" con respecto a la media europea en índice de lectura "motivado por cuestiones históricas" y que "se acentúa" en regiones como Andalucía, Extremadura y GALICIA. Estos datos se deducen del Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de 2007, presentado con motivo de la inauguración de la campaña Lee en la playa, y que ha revelado que España
tiene un atraso con respecto a la media europea. Para Avila, estas cifras deben cambiar "ya que la lectura es la llave de plata para entrar en la sociedad del conocimiento".
El barómetro arroja datos como que el 56,9% de los españoles mayores de catorce años se declaran lectores frecuentes u ocasionales, mientras que el perfil de personas que menos leen "se da entre los mayores, normalmente pertenecientes a ámbitos rurales y analfabetos funcionales". Según Ávila, España es uno de los países europeos con menor índice de lectura, ya que la media de libros por universitario es de 23, mientras que "en lugares como Harvard esta cifra se sitúa en 1.423 libros".
El índice de lectura crece hasta el 56,9%
Por otra parte, el barómetro revela que el perfil de los lectores que prefieren la novela en castellano como género literario responde al de una mujer universitaria, joven y perteneciente al ámbito urbano. El director de los editores se ha mostrado optimista, ya que el índice de lectura en España "ha superado la media de los tres últimos años situándose en el 56,9%". Las comunidades de Madrid, con un 65,7%, Cataluña (59,3%) y Canarias (58,7%) superan la media nacional del índice de lectura, mientras que Andalucía (52,2%); Castilla-La Mancha (51,8); GALICIA(51,2%) y Extremadura (49,5%) son las que se sitúan en las últimas posiciones.
La Federación de gremios de editores de España ha puesto en marcha la III edición de la campaña Lee en la Playa, bajo el lema 20.000 libros de viaje submarino y acogerá diversas actividades en las que personajes literarios visitarán decenas de playas españolas, a las que llegarán a bordo del Nautilus para inculcar el hábito a la lectura entre los bañistas.
Los portátiles robados son delatores
viernes, 18 de julio de 2008 22:41
Sufrir el robo de un portátil hoy en día supone dar por perdidos documentos y archivos a veces irrecuperables, pero varios programas de software permiten rastrear al ladrón y, eventualmente, recuperar el ordenador.
Delatados y detenidos por una webcam
Cientos de miles de ordenadores portátiles desaparecen cada año en EE UU, bien por robo o descuido. Sólo en los aeropuertos del país se pierden cada semana unos 10.000 aparatos, generalmente porque los dueños los olvidan en los controles de seguridad. A las molestias por la pérdida de documentos y el coste económico se une el riesgo para la seguridad.
El pasado marzo, por ejemplo, salió a la luz el robo de un portátil perteneciente al Gobierno estadounidense que contenía datos confidenciales de 2.500 participantes en un estudio oficial. Para impedir incidentes como éste, varios programas informáticos permiten a los propietarios rastrear la ubicación de sus portátiles basándose en la localización de la dirección IP.
El último en aparecer es Adeona, fruto de la cooperación entre la Universidad de San Diego y la de Washington, un software de código abierto que, a diferencia de otros que ya existen en el mercado, es gratuito. Llamado como la diosa mitológica romana encargada de devolver los niños perdidos a sus padres, Adeona guía a los dueños de los ordenadores portátiles robados hasta los ladrones o, al menos, hasta la última dirección IP utilizada.
Información para el hallazgo
Esta dirección IP es una secuencia numérica que identifica un ordenador conectado a la Red. "El usuario descarga gratuitamente el programa y éste empieza a enviar notas codificadas a un servicio de servidores llamado OpenDHT", explica Gabriel Maganis, investigador de la Universidad de Washington y participante en el proyecto.
Estas notas contienen información sobre la dirección IP del portátil. En caso de robo, el dueño accede al programa, introduce su contraseña y puede ver la última dirección usada además de obtener datos sobre los routers cercanos usados para conectarse a Internet.
Adeona no proporciona exactamente la calle y el teléfono del ladrón, pero permite conocer información valiosa que ayude a localizar el aparato: "Una vez que el dueño tiene esta información, recomendamos que se dirija con ella a la policía", dice Maganis.
En el mercado existen programas similares como Lojack y Brigadoon PC Phone Home, pero cuestan unos 30 dólares al año y a muchos usuarios les preocupa también que información delicada como la localización de su ordenador acabe en manos de empresas comerciales. "Para nosotros, la privacidad es nuestra mayor preocupación", asegura Maganis. "Sólo el usuario tiene la clave para acceder a sus datos en Adeona y ello asegura que no habrá terceras personas que puedan localizar el ordenador".
Los desarrolladores de Adeona afirman también con orgullo que se trata de un software de código abierto, lo que permitirá a sus usuarios modificarlo para adaptarlo a sus necesidades o desarrollar otras aplicaciones. Así, por ejemplo, confían en que alguien desarrolle un sistema de localización por GPS que funcione en otros aparatos, como el teléfono móvil iPhone, y que permitiría ver sobre un mapa de Google, por ejemplo, aproximadamente dónde está nuestro portátil robado
La debilidad del dólar merma las arcas vaticanas
viernes, 11 de julio de 2008 21:25
Casi una cuarta parte de los 79.8 millones de dólares (unos 50 millones de euros) que ingresó el Vaticano el año pasado en concepto de donaciones provino de las colectas en las iglesias de Estados Unidos. Sin embargo, el hecho de que el dólar perdiera un 15% de su valor frente al euro causó a la Iglesia católica unas pérdidas de 9.1 millones de euros en 2007, según informa en su web la BBC.
Las arcas vaticanas se embolsaron 236.7 millones de euros en 2007, frente a los 245.8 millones recaudados en otras ocasiones.
Después de los de Estados Unidos, los fieles más generosos son los italianos, que aportaron a la Santa Sede 8.6 millones de dólares (algo más de 5 millones de euros) y los alemanes, con 4 millones (2.5 millones de euros). España figura en el cuarto lugar, con 2.7 millones de dólares (más de 1.5 millones de euros).
El Vaticano también obtuvo dinero de otras fuentes, como el que dejaron los 4.3 millones de visitantes a sus museos, incluida la Capilla Sixtina.
La televisión del Vaticano, que retransmite las audiencias del Papa en la plaza de San Pedro y sus visitas al extranjero, logró unos beneficios de casi 500.000 euros, mientras que la radio y el periódico del pequeño Estado tuvieron unas pérdidas de 14.6 millones de euros.
La primera vez que la Santa Sede hizo públicas sus cuentas fue en 1981 bajo el pontificado de Juan Pablo II con el fin de demostrar que la institución no era tan rica como se creía.
Hay un sustituto del petróleo (si todo va bien).
domingo, 06 de julio de 2008 22:14
Parecen trozos de hielo, pero echan a arder al acercarles una llama. Se ocultan bajo el suelo marino junto a los litorales continentales, y los investigadores acaban de descubrirlos en el mar de Alborán que baña el oriente andaluz.
El Ártico tiene gas suficiente para rentabilizar su extracción
Siete potencias mundiales buscan este posible sustituto del crudo
Existen depósitos de hidrato de gas en el golfo de Cádiz y el mar de Alborán
La contaminación por metano supera a la del dióxido de carbono
Se llaman hidratos de gas, y "pueden convertirse en una de las principales fuentes de energía si se desarrollan técnicas económicamente rentables para extraer su metano", según el Departamento de Interior norteamericano.
"En colaboración con un buque oceanográfico ruso, acabamos de confirmar la presencia de abundantes depósitos de hidratos de gas en el mar de Alborán", explica Menchu Comas, investigadora del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC) y delegada española en el comité científico del Programa Integrado de Perforación Oceánica (IODP), un consorcio internacional dedicado a explorar las altas profundidades del subsuelo marino.
"Los hidratos de gas son probablemente una de las principales reservas de hidrocarburos que quedarán disponibles a largo plazo", prosigue Comas. "Ya sabíamos que había hidratos de gas en el Golfo de Cádiz, así que ya podemos afirmar que todo el litoral meridional español abunda en reservas"
El más común de estos compuestos, tanto en España como en el resto de los depósitos marinos que se han hallado en el mundo, es el hidrato de metano. Su estructura es bien curiosa: 20 moléculas de agua se disponen en los 20 vértices de un dodecaedro, formando una auténtica jaula que atrapa a una molécula de metano. Es una especie de hielo que ocupa los poros de los sedimentos oceánicos, y sólo es estable a profundidades de más de 500 metros (de agua).
Los científicos calculan que los hidratos de gas del planeta contienen más de 10 billones de toneladas de carbono (en forma de metano), entre el doble y el triple que la reserva mundial de combustibles fósiles (donde el carbono está en forma de petróleo, carbón y gas natural). En rigor, los hidratos de gas son también combustibles fósiles, porque su metano proviene de la actividad de antiguas bacterias.
Los depósitos de esta posible fuente energética están repartidos por los sedimentos oceánicos de los litorales continentales -a veces enterrados 1.000 metros bajo el suelo marino-, y también en las regiones polares.
El Congreso norteamericano aprobó en 2000 un programa de investigación sobre los hidratos de gas, y el departamento de Energía de ese país financia actualmente cinco proyectos científicos para evaluar "su potencial energético, su seguridad y el impacto ambiental de su exploración y desarrollo". Al frente de uno de ellos está Stephen Kirby, del Geological Survey del Gobierno estadounidense (USGS). ¿Cuáles son los principales problemas técnicos que quedan por resolver para plantearse la explotación industrial de estas reservas?
"Hay tres problemas principales", responde Kirby a EL PAÍS. "El primero es encontrar depósitos de hidratos de gas que estén lo bastante concentrados como para ser comercialmente viables. Hasta ahora, los depósitos terrestres de la región ártica son los únicos que presentan una saturación de hidratos en el sedimento lo bastante alta como para considerarlos un objetivo industrial a día de hoy. Ciertas estructuras oceánicas en el mar de Bering, llamadas vamps [por 'anomalías de velocidad y amplitud'], también pueden revelarse como un objetivo con fines prácticos".
"En segundo lugar", prosigue el investigador norteamericano, "necesitamos aprender cómo se puede operar de manera económicamente rentable en condiciones de alta profundidad, más de 500 metros, que es donde están la gran mayoría de los depósitos de hidratos. Y en tercer lugar hay que desarrollar mejores técnicas para extraer gas natural de la descomposición de los hidratos de gas". Hasta el momento se han probado dos métodos de extracción en condiciones reales, utilizando un depósito experimental en el delta del río Mackenzie canadiense. El primero es la "despresurización". Se taladra un agujero en la capa de sedimentos que contiene los hidratos de gas para reducir la presión.
Los dodecaedros que forman la jaula son un modo especial de congelación del agua, que se forman a temperaturas superiores a los 0ºC, pero sólo gracias a las altas presiones reinantes en las profundidades. Al bajar la presión, por lo tanto, la jaula se disgrega y deja escapar la molécula de metano. El gas sube entonces por una tubería. El segundo método se llama "inyección térmica" y consiste en bombear agua caliente dentro del sedimento en cuestión. Como pasaba antes con la reducción de la presión, también el aumento de la temperatura desestabiliza la estructura del hidrato de gas, el metano se libera y es recogido por una conducción.
Un tercer método se ha probado útil, pero sólo en condiciones de laboratorio. Consiste en inyectar dióxido de carbono para intercambiarlo por el metano en el interior de las jaulas. Si este método llegara a generalizarse, tendría la ventaja añadida de servir como una trampa para secuestrar bajo el mar el dióxido de carbono atmosférico, el principal gas de efecto invernadero que está detrás del cambio climático.
Las petroleras Chevron, Shell, Petrobras y Statoil también colaboran en las investigaciones, aunque no aspiran a una aplicación industrial inmediata.
"El principal problema para la utilización industrial de los hidratos de gas es que ocurren como menas finamente dispersas por los sedimentos del suelo oceánico", dice a EL PAÍS Martin Hovland, investigador de la petrolera de origen noruego Statoil. "Es sabido lo difícil que resulta extraer menas dispersas de tierra firme, por ejemplo en las minas abiertas de oro y cobre. Si uno tiene que procesar grandes cantidades de sedimentos en aguas profundas, el gasto energético no compensa realmente".. "Por lo tanto", prosigue Hovland, "mi opinión es que los hidratos de gas seguirán siendo una destacada oportunidad de investigación para los científicos académicos durante mucho tiempo. Del mismo modo, hay un montón de oro y aluminio en este planeta, pero cuesta demasiada energía extraerlo y refinarlo".
También investigan en hidratos de gas los servicios geológicos de los gobiernos de Canadá, Alemania, Rusia y Japón. Australia abrió el mes pasado una instalación especial de alta presión dedicada a investigar la formación y la transportabilidad de los hidratos de gas. También el mes pasado, los ministros de energía de Japón y Estados Unidos firmaron un convenio con el mismo fin, que incluye estudios de campo en las reservas del norte de Alaska.
A finales de la década pasada, investigadores de la Universidad de Moscú y el Instituto Tecnológico Geominero de España, a bordo de un buque oceanográfico ruso, descubrieron abundantes depósitos de hidratos de metano en el golfo de Cádiz, a una profundidad de 900 metros. Repsol tiene plataformas en la zona, pero a sólo 100 metros de profundidad. A estos depósitos se unen ahora los recién descubiertos bajo el suelo del mar de Alborán.
Los hidratos de gas pueden liberar al mar grandes burbujas de metano (a veces llamadas volcanes de fango), lo que les ha procurado una publicidad no solicitada. "Las burbujas de metano procedentes del suelo oceánico", anunció en 2003 el servicio de noticias del Discovery Channel, "pueden ser responsables de los misteriosos naufragios en el Triángulo de las Bermudas, según ha confirmado una investigación australiana".
La investigación australiana se queda en realidad muy lejos de confirmarlo, pero la historia ha calado lo bastante como para merecer un desmentido oficial del USGS norteamericano. Bill Dillon, geólogo del USGS, afirma: "La evidencia indica que el colapso y la liberación abrupta de metano, debida a la disgregación de los hidratos de gas, ocurrió hacia el final del último periodo glacial, hace unos 15.000 años, cuando mucha agua oceánica estaba retenida en forma de grandes hojas de hielo continentales, y por tanto el nivel del mar bajó mucho. El menor nivel del mar implicó menores presiones sobre los sedimentos, lo que desestabilizó los hidratos y liberó el metano en forma de burbujas".
Es cierto que las aguas del sureste de Estados Unidos, que forman el vértice occidental del Triángulo de las Bermudas, son particularmente ricas en sedimentos con hidratos de gas. Pero, cuando salieron de allí las burbujas de metano capaces de causar naufragios, "el barco más avanzado técnicamente era un tronco de árbol hueco", como señala Dillon.
Las burbujas de metano, en cualquier caso, tienen interés para los científicos del clima, porque el efecto invernadero del metano supera en 21 veces al del dióxido de carbono. Y los hidratos de gas almacenan una cantidad de metano 3.000 veces mayor que el disuelto en la atmósfera. Los futuros métodos de extracción, por tanto, deberán poner un especial cuidado en evitar fugas a la atmósfera.
Los hidratos de gas se conocían como curiosidades académicas desde el siglo XIX, aunque no recibieron la atención de la industria hasta los años treinta, cuando se comprobó que causaban atascos en las conducciones de gas natural, que por entonces empezaban a extenderse a latitudes relativamente frías. La capacidad del agua para congelarse en jaulas dodecaédricas por encima de los 0ºC fue conocida originalmente como un engorro para la industria energética. Pero esa misma capacidad puede convertirse en el petróleo del futuro.